Los ribereños certifican la salvación tras vencer a un combativo Angel Ximenez Puente Genil (28-25)
Érase una historia de locos. No de locos cualquiera, de locos risueños. Algunos los miraban con cara de Primera Nacional, otros de molino de viento que por poco no barren más que las hojas que un duro otoño de 2023 estaba provocando. Pero el loco se volvió genio año y medio después. ¿Por qué las ideas triunfaron? ¿O tal vez porque decidió apostarlo todo al corazón? Nunca se sabrá, pero aquellas pisadas de tristeza terminaron dejando una huella que hoy ya tiene sujeto y predicado: Aranda seguirá siendo de ASOBAL un año más.
Angel Ximenez Puente Genil llegó a Aranda con el claro objetivo de retrasar una celebración que hora y media después se terminaría dando. No sin antes sufrir, remar y valorar cada mililitro de sudor sobre el Santiago Manguán. Porque no podía ser en otro sitio, porque no podía ser de otra manera. Los cordobeses apretaron y lucharon con tesón cada jugada hasta el punto de llegar incluso a remontar con un parcial de 0-4 el gran inicio ribereño (10-11). No obstante, el destino y sus cosas haría que fuera Dalmau Huix quien arañara una mínima renta casi sobre la bocina al final de los treinta primeros minutos (13-12).
En Aranda no se consigue nada sin sufrir. Bien lo sabe cada uno de los miles de jugadores que han pisado la parroquia amarilla. Y Puente Genil lo entendió a las mil maravillas para que el duelo no se decidiera hasta los últimos compases. Álvaro de Hita en portería y un ataque que paulatinamente fue más eficiente, pusieron en aprietos un Tubos Aranda que se entonó al son de su hinchada (21-17). Mención especial en ese dulce lapso para el de siempre. Pau Guitart Alguacil. Un tipo que gana partidos… Y cautiva cada uno de los corazones arandinos.
El show del catalán permitió abrir brecha a pesar de la roja directa a David López, cuya ausencia mermó duramente en beneficio de los visitantes. Cuando la pista se inclinaba hacia una diferencia de cinco dianas, de nuevo el balonmano y sus caprichos ajustaron hasta el 25-24. Pero el encuentro no daría para ninguna remontada épica. El Tubos Aranda cerró a las mil maravillas el duelo y selló un 28-25 que suponen mucho más que dos puntos.
Aranda seguirá siendo de ASOBAL. No era un sueño, era un objetivo. Tal vez demasiado ambicioso para algunos, pero la realidad hoy demuestra lo que una vez describió la Maravillosa Orquesta del Alcohol: “Los locos son otros, los locos son ellos”. Y colorín colorado, este cuento no se ha acabado. El Tubos Aranda afrontará los últimos tres encuentros del curso tras el parón internacional siendo la visita de Rebi Cuenca la más próxima dentro de dos sábados.

