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El Tubos Aranda sonríe tras llevarse el derbi ante el Recoletas Atlético Valladolid

El Tubos Aranda sonríe tras llevarse el derbi ante el Recoletas Atlético Valladolid

Los ribereños dominaron durante buena parte del encuentro e hicieron valer su poderío en los momentos de máxima tensión para regresar a la senda de la victoria (33-29)

El Tubos Aranda Villa de Aranda vuelve a bailar al son del Santiago Manguán (33-29). Una victoria coral dentro y fuera de la pista regresa a los de Javi Márquez a la senda de la victoria tras doblegar a un correoso Recoletas Atlético Valladolid. La comunión grada-jugadores salió a relucir y puso la guinda a un derbi cargado de emociones y pura adrenalina.

Claramente superior inició el equipo arandino, que en tan solo diez minutos agotó el primer tiempo muerto de Pisonero. La efectividad al contragolpe y la precisión milimétrica de Tamás Jánosi en el lanzamiento resultaron clave para que el 9-4 se prolongara hasta un abultado 17-10 pasados los 26 minutos.

Buen juego, defensa sólida y actuaciones de mérito de Vasco Teixeira fueron ganando terreno para que el derbi poco a poco se fuera tiñendo del amarillo que imperaba en las gradas del Manguán. Y es que la diferencia de siete goles no se movió tras el bocinazo intermedio, que pudo ser todavía más abultada de no ser por la aparición in extremis de Pablo Herrero (18-11).

Sentó muy bien la vuelta de vestuarios a los ribereños, que lejos de caer en fantasmas del pasado llegó a contar con posesión para irse diez arriba (21-12). No obstante, con la entrada de Juan Bar en pista y un Gedo infalible desde el pivote, llegó una respuesta contundente de los visitantes. Varios parciales de 1-4 ajustaron el marcador, hasta el punto de llegar a los cuatro últimos minutos con solo dos dianas de diferencia (30-28).

Llegó momento clave, y llegó una vez más el empuje del Santiago Manguán. El ADN Villa de Aranda. La templanza de Javi Márquez. La lectura de los compases decisivos. Asier Iribar, Kiko Pereira y Mateo Arias asumieron responsabilidades y lo hicieron con un éxito rotundo. 3/3 y partido sentenciado pese al picante añadido por José Toledo (33-29).

El Santiago Manguán volvió a ser una fiesta. La piña volvió a mirar a los suyos con dos puntos bajo el brazo. Las sonrisas volvieron a inundar Aranda de Duero. No solo se queda el derbi en casa… La vida vuelve a regalar una tarde de trabajo recompensado después de semanas de amargura por no corresponder el apoyo incondicional. Aranda es balonmano. Una parte del balonmano es Aranda.

Tras este triunfo, el Tubos Aranda toma oxígeno y afronta con positividad un compromiso clave por amarrar el objetivo de la permanencia. Los arandinos medirán fuerzas con un también victorioso REBI Cuenca, y lo harán de nuevo con su gente. Con un Santiago Manguán que volverá a ser clave para que los dos puntos no viajen hasta tierras manchegas el próximo domingo.