El cuadro burgalés acaricia la permanencia tras una segunda mitad brillante en el que el efecto remontada se apoderó del Santiago Manguán (31-30)
El Tubos Aranda roza con los dedos la permanencia en la Liga Plenitude. Los pupilos de Javi Márquez se llevan un apasionante derbi ante Recoletas Atlético Valladolid (31-30) y regalan una actuación inmaculada frente a un Santiago Manguán hasta la bandera. Una vez más, la buena gestión de los momentos clave permitieron a los arandinos dar la vuelta en la segunda parte y alcanzar la escalofriante cifra de 22 puntos en 25 jornadas.
No resultó sencillo el inicio de partido. La igualdad reinó en un escenario donde el caos y el orden fueron turnándose en base a las sensaciones sobre la pista. Si bien los visitantes abrían brecha a los diez minutos (4-6), los amarillos no tardaban en devolver el golpe con un parcial de 3-0 (7-6). Momentos de máxima tensión que llevaron al limite las emociones de cualquiera de los presentes.
Una buena gestión de los últimos cinco minutos permitió a Valladolid situarse a tres dianas e incluso contar con la posibilidad de ponerse a cinco tras el tiempo muerto solicitado por el propio Pisonero. Sin embargo, caprichos del destino, sería el Tubos Aranda quien no solo se fortalecería en defensa, sino que aprovecharía la última posesión para el David López ajustara el luminoso (12-14).
Toda buena película nunca tiene una gran segunda parte. Sin embargo, Javi Márquez tenía un as sobre la manga. De nombre Alberto y de apellidos González Pinillos. Una vez más, el central arandino volvería a regalar una noche para el recuerdo que va mucho más allá del lado sentimental. Su inteligencia, su aportación goleadora y su excelente sintonía junto a otros compañeros inspirados como Alex Berbel o Pau Guitart provocó que el duelo rápidamente pasara a terreno ribereño (18-17).
La igualdad del minuto 37 se terminó por romper ocho minutos después. Víctor Megías y su mítica celebración volvió a enloquecer al Santiago Manguán. No era un simple contragolpe, era un arrebato por cada dificultad vivida este año. Huerta del Rey, Benidorm, Guadalajara… Esta vez los puntos tenían dueño. La herida alcanzó incluso los tres goles a falta de seis minutos (27-24), y poco a poco la euforia comenzó a materializarse.
Aunque el Recoletas Atlético Valladolid apretó hasta la última jugada e incluso llegó a meter el miedo en el cuerpo, no hubo tiempo para más. 31-30 que deja una de esas alegrías tan sencillas de vivir… Pero tan difíciles de explicar. Aranda ya no sueña con ASOBAL. Aranda vive el sueño de la ASOBAL. Los pequeños detalles marcan la diferencia. Un genio es un loco hasta que sus ideas triunfan… Y 2.000 corazones amarillos decidieron embarcarse en una locura transformada en una realidad: Aranda tiene pie y medio en seguir disfrutando de la máxima categoría nacional.

