Los ribereños asaltan el Alcalde Miguel Salas tras vencer al Ángel Ximenez Puente Genil en una segunda mitad de altas revoluciones
El Tubos Aranda Villa de Aranda vuelve a sonreír y lo hace con un triunfo de raza y sufrimiento ante el Cajasol Ángel Ximenez Puente Genil (32-34). Un final de partido de infarto volvió a copar el protagonismo, pero esta vez la defensa arandina se impuso e inundó de emociones el Pabellón Alcalde Miguel Salas. Cerca de treinta aficionados amarillos vibraron con la victoria burgalesa en una noche que pone fin a cerca de un año sin vencer a domicilio en Liga NEXUS ENERGÍA ASOBAL.
Igualdad máxima en el luminoso que se vivió ya desde los primeros compases. Dani Ramos protagonizó un inicio donde apenas hubo ventajas entre ambos conjuntos pese al altísimo ritmo de juego. Los pontanos endosaron el primer gran parcial (4-2), y poco más tarde llegó el turno de los arandinos (6-8).
Pese a las exclusiones y las intervenciones de Asanin y Vasco Teixeira en momentos clave, la igualdad se mantuvo hasta el descanso. Alex Berbel igualó la contienda a falta de un minuto, y finalmente fue Dani Serrano quien aprovechó la exclusión de Pedro Martínez para poner por delante al Cajasol Ángel Ximenez Puente Genil al filo del descanso (16-15).
La vuelta de vestuarios no cambió la dinámica, pero sí benefició al Tubos Aranda Villa de Aranda. Tamas Janosi encadenó cinco dianas en los primeros diez minutos para certificar una remontada que marcaría por completo el devenir del partido (20-22). Los ribereños encontraron su mejor versión ofensiva y a la vez una solidez en la parcela defensiva que encontró en Vasco Teixeira un acompañante de lujo.
El buen momento ribereño se alargó hasta prácticamente el minuto 47, momento en el que Toni Malla optó por el tiempo muerto como remedio para frenar en seco el 25-29 visitante. Y pese a que la renta tardó en reducirse, Mario Dorado ajustó el luminoso a falta de dos minutos (32-33) y puso el corazón en un puño para ambas aficiones. El pasivo jugó una mala pasada a los ribereños en su oportunidad para sentenciar el duelo, pero una pérdida de Dani Serrano a falta de veinte segundos terminó de decantar el reparto de puntos.
Juan Tamayo no perdonó sobre la bocina y la fiesta inundó la pista del Alcalde Miguel Salas. El 32-34 significaba mucho más que dos puntos, el 32-34 reflejaba el ansia por celebrar una alegría liguera por primera vez en este curso. Dos victorias en los dos últimos partidos oficiales manda al Tubos Aranda al parón fuera de los puestos de descenso, con cuatro puntos y con el billete a la segunda ronda copera bajo el brazo. Ahora, con descanso hasta el martes; los pupilos de Javi Márquez trabajarán sin partido este fin de semana, pero con la mirada puesta en el regreso liguero del viernes 13 de noviembre ante el Viveros Herol BM Nava.

